Piriápolis, Reseña Histórica


Este hermoso balneario, rodeado de cerros recostados sobre el mar,  fue la obra de Piria, fundada y gestada sobre fines del siglo XIX y principios del XX.

Fernando Juan Santiago Francisco María Piria fue en realidad su nombre completo.  Nació en Montevideo un  21 de agosto de 1847,  y era hijo de inmigrantes italianos.  De niño fallece su padre y su madre lo envió a Italia, para que ser educado por un tío monje jesuita.

A los 12 años regresó y a los 16 se enroló como voluntario en un cuartel.  Unos años más tarde, sus primeras actividades las dedicó al comercio.  En el Mercado Viejo, en Montevideo fundó su primer establecimiento comercial que mantuvo hasta 1875.

Sin embargo su característica más relevante como hombre de negocios fue la de bienes raíces. Compró grandes extensiones de tierra y posteriormente las fraccionó en solares y las remató.  Hizo publicidad de sus negocios mediante afiches que por lo general exageraban las ventajas de sus productos.  Para que la gente acudiera en masa,  a sus remates,  facilitó coches de tranvías como medio de locomoción gratuito (a veces hasta la friolera de 50 vagones), y en ocasiones, antes de las subastas obsequiaba a los asistentes con comilonas, bandas musicales y fuegos artificiales.

Una herramienta que también lo caracterizó como altamente innovador,   fue la de vender las tierras a pagar a largos plazos, hasta 30 años inclusive. Fraccionó los terrenos, creó calles, manzanas, plazas y toda la infraestructura necesaria. Así llegó a fundar 70 barrios montevideanos, algunos en localidades del interior y un pueblo en el departamento de Canelones (Joaquín Suárez).

Luego de viajar por toda Europa, visitando los mejores balnearios y recogiendo ideas,  sobre 1889 compró 2700 hectáreas ubicadas sobre las faldas del Cerro Pan de Azúcar hasta el mar.  Poco tiempo más tarde comenzó su gran obra fundando un establecimiento agrario, en el que comenzó a plantar tabaco,  vid, castaños y olivos

En 1896 la bodega  ya  estaba en plena producción y abasteciendo a la novel ciudad que surgía, dando lugar además a la exportación de vinos.  Simultáneamente realizó inversiones para explotar los yacimientos de granito, existentes sobre  las faldas del cerro Pan de Azúcar,  de canteras que abastecían al propio balneario,  a Montevideo y Buenos Aires.

En 1897 finalizó la construcción del castillo, (hoy conocido como Castillo de Piria), obra del Ingeniero Aquiles Monzani, que sería su residencia particular en su segundo matrimonio.

En 1904 se inauguró el Gran Hotel Piriápolis.  Diseñado por el arquitecto Jones Brown,  fue alhajado con la mayor suntuosidad conocida en la época: muebles importados de Italia, vajilla de Limoges, cristalería de Murano, alfombras de Esmirna, mantelería de hilo italiano. Allí se hospedaron los primeros turistas llegados a la zona.

En 1912 se iniciaron los remates de los primeros solares del balneario, realizados por el propio Piria en Piriápolis y por Bullrich en Buenos Aires y posteriormente la venta individual con el sistema de pago a plazos del que había sido precursor.

A esta altura ya existían atractivos turísticos de significativo interés para ofrecer a los compradores. Además del hotel,  estaban la conocida “trilogía” de fuentes: de la Virgen (imagen de Stella Maris) en la falda del Cerro del Inglés (o San Antonio), de Venus réplica del templo griego, y del Toro en la falda del cerro del mismo nombre.

En 1910 el ferrocarril llegó hasta lo que era la Estación Pan de Azúcar,   y desde allí Piria tendió un ferrocarril de trocha angosta que desde 1914 transportó a los pasajeros hasta el balneario.

En 1911,  con dinero recibido del MGAP por la plantación de árboles, Piria construyó la primera escuela pública que inició su actividad como Escuela Rural Nro. 37.   Este fue un ejemplo de la obra social que se iba insinuando a través de algunas concreciones destinadas a la población ya radicada y en particular a la juventud

Por esos años, destinó un predio de 11 hectáreas en la falda del Cerro del Toro para sede del Campamento Internacional de Jóvenes que desde 1911 se realizó en el balneario.

En 1913,  se construyó el Paseo de la Cascada en la cañada del Puesto Viejo, y se colocó el templete de San Antonio en la Cumbre del Cerro del Inglés.

En 1916 se inauguró las obras del puerto y de la rambla.

En 1917 comenzó la construcción de la iglesia, que luego quedó inconclusa.

En 1920 se colocó la piedra fundamental del Argentino Hotel que se inauguró 10 años después.  Lo que inicialmente fue la idea de construir un anexo para el Hotel Piriápolis, se transformó luego en la obra principal de la ciudad en expansión. Concebido como una construcción monumental con capacidad para 1.200 personas y equipado con los más modernos elementos para la época el Argentino Hotel constituyó durante décadas por sí solo un atractivo turístico.

Los diversos transportes (autobuses, ferrocarril, vapor) aseguraban un regular acceso hacia y desde Montevideo. La empresa Mihanovich realizaba los fines de semana un servicio directo del vapor “de la carrera” desde Buenos Aires a Piriápolis con escala en Montevideo.

Las décadas del 1930 al 1940, mostraron un fuerte impulso edilicio que consolidó el fraccionamiento inicial a instancia de una sostenida demanda internacional especialmente argentina y nacional. Hacia finales de aquella década por razones históricas conocidas, las corrientes turísticas internacionales sufrieron una importante disminución,  que posteriormente fueron  retomadas y aún superadas en su volumen y ritmo de crecimiento a partir de los años 50.

Se puede afirmar que Piriápolis marcó rumbos en materia de turismo en el Uruguay. Además del espontáneo desarrollo edilicio (más de 20 hoteles y gran cantidad de residencias particulares), existió una verdadera implementación de servicios turísticos

El 15 de diciembre de 1958 se suprimió la línea férrea de trocha angosta por el notorio desinterés de la empresa estatal de ferrocarriles (AFE) de mantenerla en servicio,  lo que constituyó la pérdida de un atractivo turístico para el lugar. Todo el material rodante fue desguazado y la línea levantada. Hoy subsiste en algunos lugares  parte del trazado y terraplenes.

Francisco Piria fundó el periódico  “La Tribuna Popular”, que hacía la oposición al gobierno.  Ejerció el periodismo político,  y publicó una serie de libros,  básicamente orientados a divulgar sus ideas.  Se comenta que  ingresó en la masonería, pero se apartó rápidamente y muy molesto cuando le pidieron que aportara dinero.  A los 72 años, en un intento por quebrar la hegemonía de blancos y colorados, fue candidato del partido “Unión Democrática”, pero solo consiguió unos pcos votos.

Francisco Piria falleció el 10 de diciembre de 1933, a los 86 años de edad, cuando tenía en mente crear una nueva ciudad, en Argentina, donde poseía algunas propiedades.

A su muerte Piriápolis perdió el empuje que tenía y ya nunca lo recuperó. Por concepto de impuestos y problemas contractuales y de herencia, el estado uruguayo se quedó con el puerto, el tren (que desmanteló rápidamente), e incluso el Argentino Hotel.

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